«En tiempos del cada uno por su cuenta, ser comunidad es lo revolucionario». Así me dijo un maestro y amigo, exhausto, en medio de un festival de artistas organizado por él. Entre tanto trajín apenas si lo llegué a escuchar y, ya entonces, sentí que la frase me caló hondo.
No solo me descolocó la presencia del “cada uno por su cuenta” tan claro, como la filosofía base de esta etapa de nuestras vidas, sino también el sacar la palabra comunidad del lugar inocente en el que siempre la pusimos en el mundo de desarrollo de videojuegos.
Trabajar con las comunidades fue una gran motivación para divulgar sobre del trabajo en la industria y acercar el estudio de videojuegos a todos los rincones posibles. Gracias por tanto @womeningamesAR Foto en la casa histórica de Tucumán durante THV 23' Y la WGJ23 en Tecnópolis+ pic.twitter.com/YSjxr91fOD
— Soph Podestá (@Soph_G_Podesta) March 4, 2024
En esa frase, aparentemente revoleada, vemos a ese espacio como un ejercicio de acción, que “mueve la cosa hacia adelante” y no sólo como una forma moderna de hacerse amigos o vender un producto. Una revolución, pensada como un cambio abrupto de las formas de percibir, resolver y avanzar sobre lo que está obsoleto. Una forma audaz, me animo a sumar.
Un servidor de Discord donde te juntás a charlar de los juegos gratis de Epic y a jugar Palworld hasta que Nintendo lo descuartice puede, como pasó en pandemia, convertirse rápido en un refugio para la salud emocional.
Puede, de repente, ser un grupo de personas que te solucionan problemas ayudándote a buscar alquiler, pasando tu CV a sus contactos, o enseñándote algo que no podés aprender por tu cuenta. Ahí pasan cosas importantes.
El Showcase de #MICA2023 cerró con un monto de noticias! Entre ellas, el lanzamiento de una lanzadera de videojuegos hechos por la Red de Comunidades de Desarrolladores de Latinoamérica. Desde prototipos a obras ya publicadas 😊🎮🇦🇷 pic.twitter.com/QJ573z3qO9
— Press Over (@PressOverNews) June 4, 2023
Yo entré a la industria del desarrollo argentino en una época donde el “cada uno por su cuenta” era un outsider y la actitud de comunidad era la regla.
Lejos de querer ser un señor mayor gritándole a las nubes, me parece importantísimo resaltar que ese espíritu de red, que para mi camada supo ser indiscutible, ahora es obtuso y poco claro. Veo a devs (desarrolladores de videojuegos) nuevos con un talento astronómico caer a nuestras modestísimas juntadas en CABA con los ojos brillantes de emoción.
Quizás sea por el trato cálido de aquellos que siguen en podcasts o en estudios exitosos, por el acceso ilimitado a data y experiencia ingoogleable, o por un poderosísimo “cualquier cosa escribime” de alguien que ya se estroló contra más paredes de las que puede contar.
Esa sorpresa, además de la ternura, me despierta varias preguntas: ¿En qué curva perdimos el sentido de comunidad como regla general? ¿Es que la gente nueva ya no es así?
¿Será acaso que nuestros referentes crecieron (o se quemaron) y los que venimos abatidos por una realidad económica y social durísima apenas si podemos con nuestra persona? ¿Sería mejor dejar que nuestras comunidades sigan siendo estrategias de márketing o de recruiting que pueden servir unas buenas medialunas gratis? ¿Será que es mejor ser espectadores o clientes, antes que autores y referentes?
Yo sé mis respuestas y lo equivocado que estoy. No obstante, si mis ganas de hacer videojuegos van a sobrevivir esta embestida es por saber, con certeza, que hay una red de personas hinchando por mí. Habrá con quienes brindar los éxitos, alardeando un primer puesto en Netflix luego de 10 años de incertezas. Y, quizás lo más importante, habrá colegas con cucharas preparadas para juntar los pedazos de sueños destruidos por la cruel realidad. Y yo estaré ahí para lo mismo, como siempre.
https://pressover.news/noticias/el-videojuego-argentino-storyteller-es-el-mas-descargado-de-netflix-en-2023/
Es la primera vez que soy adulto. Quizás sea la única.
Como pasa siempre que hago algo por primera vez, lo que encuentro más fácil es hacer las cosas siguiendo el “se hace así”. Experiencias previas de personas que, casualmente, también están de estreno (con menos síndrome del impostor, seguramente). Las cosas salen aceptables, sin sobresaltos: si algo sale mal, la culpa será del consejo o quién me lo dió.
Existe otra forma mucho más arriesgada y costosa, que es poner balizas, frenar junto a alguna vereda y decidir un rumbo oyendo la experiencia propia, lo que se ha reflexionado y, por sobre todas las cosas, la pura intuición.
Es la primera vez que prendo la mecha del espíritu comunitario del indie argentino. Quizás sea la única.
¿Que pasó? ¡Se diseñaron juegos en vivo para el día extra de la #ScalonetaGamejam en tecnópolis! @AccionDev llevó los proyectos para que se expongan en la feria ITjoven, e invito a quienes pasasen a animarse a crear un juego en pocas horas. La convocatoria fue superlativa 🏅 pic.twitter.com/InjIKvmWvb
— El Magical Borza ✨ 🇦🇷 (@SoyBorza) April 25, 2023
Podés vos, leyendo estas líneas, escucharme (a mí o a cualquiera) lo difícil que es y suponer que “si existió y ya no existe es por algo”. Podés repasar las experiencias que te contamos o vivimos y terminar de aceptar que, como sabemos decir, “gastarse es al pedo para terminar quemándose.” O podés poner balizas, frenar en alguna juntada de devs (como las hay tantas), y participar de la decisión del rumbo común, poniendo tus experiencias, tus reflexiones y, principalmente, al espíritu indie de revolucionarlo todo un jueguito a la vez.