Portada: Li “liooon” Xiaomeng fue la primer mujer en ganar Hearthstone Grandmasters Global Finals.
El mito de la chica gamer cada vez se escucha menos, y a menos que vivas debajo de una piedra, o seas intencionalmente ignorante, la idea de mujeres jugando videojuegos es tan normal como la práctica en sí misma. Pero entonces…
¿Por qué hay tan pocas mujeres en eSports?
Puedo ir directamente al hueso y decir que es «gracias» al machismo, y con eso podría simplificar todo y ya está, pero como me gusta pensar (y hacer pensar), veamos las otras “razones” que orbitan el machismo y por la que hay tan pocas féminas en el ambiente profesional.
Las ventas
Los videojuegos a regañadientes siguen siendo un ambiente masculino. La industria lo impuso así cuando en los 80’s las primeras consolas eran vendidas como juguetes para varones. Las niñas solo podían jugar con Barbies y todo lo que sea rosa y refuerce su rol de madre y ama de casa servicial. Este formato con los años se ha ido diluyendo, pero aún se mantiene. Las mujeres juegan tanto o más que los hombres y no hay límite de edad, pero el objetivo comercial a gran escala siguen siendo los varones. Entonces para el mainstream, hablando mal y pronto: «las minitas no garpan en el gaming», a menos que sean un objeto sexualizado para un stream, PORQUE TETAS.
Esto lleva a que muchas empresas piensen hasta cinco veces antes de dar un sponsor a un equipo con participación femenina. No quieren que sus queridos fans (consumidores) se pongan del ocote porque “cómo va haber una mujer jugando esto!!11unesco”, y entonces no compren los productos de la marca.
Un ejemplo que se me viene a la mente enseguida es el del comandante Shepard en Mass Effect. Durante toda la trilogía el default y personaje canon es John Shepard, con el rostro del modelo Mark Vanderloo, mientras que la versión femenina (Jane Shepard) tuvo un rostro genérico sino hasta la tercera entrega de la saga. Decime si eso no es deliberado.

Los cupos
No hay ninguna reglamentación que impida a ninguna chica poder aspirar a ser profesional aunque como en todo ambiente profesional, las oportunidades no son las mismas. Existe un filtro enorme a la hora de fichar jugadores. La edad, las capacidades para manejar los juegos, la disponibilidad horaria y como requisito invisible: ser varón. En mi experiencia como entrenador de LoL, me he topado con muchas chicas que literal, dejaban en ridículo a los jugadores titulares, y si bien en las prácticas las pruebas sobraban, me encontraba con la ingrata sorpresa de que luego de pedir la inclusión de alguna de ellas en el plantel, el manager o dueño me dijeran que no; que los jugadores amenazaron que si entraba una, el equipo entero se iba. Claramente ante semejante estupidez les dejaba mi renuncia.
Y esto no es todo. Hay equipos profesionales que utilizan la incorporación de una chica como simple publicidad. Mujeres que no van a tener ni la mínima oportunidad de jugar, porque con el solo hecho de que aparezcan en la plantilla como cuarto suplente del soporte, alcanza para no dar la imagen de que sus formaciones son solo de varones.

Por ejemplo, Rainbow 7 tuvo en su grilla de 2018 a la uruguaya Careta como suplente de soporte, pero no jugó ningún partido en los dos splits, siendo el único cambio el de Whitelotus por Manu en la botlane.
La comunidad
Este apartado es un mix de las anteriores pero es el más inmediato. Los jugadores acaparan el grueso de las comunidades y lamentablemente la mayoría tienen un concepto erradísimo del género femenino. Los millenials además de ser recordados como la generación de “los memes y querer morirse”, trajo consigo una nueva ola de cambios de paradigmas con la bandera de la inclusión en lo más alto, y si bien une se esperaría que las generaciones anteriores por ser más conservadoras desde el vamos, sean quienes pongan las trancas, son los mismos jóvenes y adolescentes los que más quejas presentan.
Hay un discurso de odio instalado desde los rincones más nefastos de la derecha, y una cosa que hacen bien esos grupos es tirar la piedra y esconder la mano. Atacan a los grupos más jóvenes y vulnerables para hincar el diente y aplicar el veneno del machismo, la misoginia, el racismo, clasismo, homofobia y todas las formas más miserables del ser humano. Esto en gran medida causa que las mujeres tanto cis como trans y la comunidad LGBTQ+, sientan rechazo en compartir espacios con estos energúmenos.
Para ahondar en esto les recomiendo que lean las notas de Leo Di Grezia, El gamer radicalizado: los orígenes del odio y Masculinidades: el rol del hombre en videojuegos.
El acoso y la toxicidad son pan de cada día, que además de alejar también tiene consecuencias gravísimas, como el caso María “Remilia” Creveling quien abandonó su carrera profesional de League of Legends al no poder (ni querer) soportar el acoso y el maltrato de la comunidad, y que lamentablemente falleció un tiempo después. O el femicidio de Ingrid “Sol” Oliveira, quien fue asesinada por otro pro player de Call of Duty, Guilherme “Flashlight” Alves Costa.

¿Esto se puede cambiar?
Por supuesto. Existieron proyectos y los hay cada vez más con equipos y ligas solo de mujeres, que si bien llevan todo a pulmón, ganan más visibilidad día a día. Incluso a nivel profesional podemos destacar a muchas jugadoras en la escena como por ejemplo Sasha Hostyn que juega para Starcraft 2 para Shopify Rebellion o Ricki Ortiz jugadora de Evil Geniuses en su divisón de Fighting Games.
Pero para lograr un verdadero cambio hay que empezar a revisarnos en nuestras actitudes y charlar, charlar mucho con nuestros amigues. Sobre todo entre varones. La etiqueta del “progre” rechina mucho, pero cuando en un grupo uno de los pibes plantee la discusión y se vea el tema sin prejuicios, es donde la bola de nieve va empezar a rodar. También hay que dejar de dar cabida a referentes que refuercen la toxicidad y apoyar el contenido inclusivo. Es un trabajo de todes. No es imposible, pero sí hay que ser fuertes, agarrar el martillo y empezar a darle con fuerza a esta muralla de prejuicios y por supuesto, no hay que ser tolerantes con los intolerantes.
“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”
Eduardo Galeano
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