Este año asistí por primera vez a la convención internacional de historietas Crack Bang Boom (CBB), más precisamente a su edición número 14, que se realizó en la ciudad de Rosario.
La experiencia me retrotrajo a mi adolescencia, cuando iba con mis amigos a convenciones de cómics y anime. Un día entero encerrado en un edificio con la gente que uno más quiere, rodeado de todas las cosas que los apasionan y compartiendo con desconocidos que sienten lo mismo que uno.
Una sensación de comunidad tan impagable como difícil de conseguir, que no me pasó en recitales ni en eventos similares, y seguramente lo entiendan solo quienes lo hayan vivido. Hacerte amigos en las filas, hablar con los vendedores sobre su oficio, conocer a alguno de tus ídolos, eran cosas que había vivido pero francamente había olvidado. La Crack me lo recordó.
Les presentamos a los siguientes invitados de CBB14 ?
ATSUSHI KANEKO ??
JULIO AZAMOR ??
GUILLERMO VILLAREAL ??Que emoción! ?
Que dicen? Los leemos ? pic.twitter.com/FlazPc8bsh— Crack Bang Boom (@crackbangboom) June 25, 2025
Para quienes no hayan ido nunca o no la conozcan siquiera, les voy a contar un poco de que se trata, con la esperanza de que hagan la experiencia en 2026, para sus 15 años.
Si fueron a algún evento del estilo se pueden hacer una idea de lo general. Se venden principalmente cómics pero también libros, fanzines, remeras, llaveros, stickers, figuras, lo que se les ocurra. Hay un sinfín de stands con cosas distintas distribuidas por un predio o edificio, un océano de gente caminando y comprando, muchos de ellos disfrazados, gente que se saca fotos con ellos, quizá alguna perfo entre personajes, charlas, firmas, música, etc.
La Crack Bang Boom, sin embargo, es una convención como ninguna otra.

Primero, porque es en Rosario. Puede parecer una pavada, pero nadie se va a sorprender si digo que los porteños están acostumbrados a que las cosas vayan a ellos y a tener experiencias “nuevas” en su territorio y bajo sus reglas. Los del conurbano, por otro lado, estamos acostumbrados a viajar siempre y cuando sea a CABA, por lo que todo confluye para nosotros en un sólo lugar, que tiene sus características particulares, las cuales a esta altura son por demás familiares para todos.
Por lo que tener que movernos a otra provincia, como hacen tantas veces los del interior para asistir a los eventos porteños, convierte la experiencia de una convención en un viaje con amigos, una aventura, unas vacaciones. Nos permite conocer otra ciudad, otro paisaje, otro ritmo, otra gente. Y eso es valioso, ¿Para cuántos eventos nos vamos nosotros hacia otras provincias?

Sólo eso debería darnos motivos de sobra para querer ir, pero además la Crack es valiosa porque se anima a hacer algo que otros eventos no: mezclar su público. Los fans de la literatura tienen la feria del libro para sus bestsellers y grandes editoriales (el evento “mainstream”) y la FED para las editoriales independientes. Probablemente haya gente que vaya a ambas pero son, en su esencia, dos eventos con dos públicos y escalas diferentes en mente. De esta manera, no sólo esos dos públicos no interactúan, sino que tampoco acceden, así sea por casualidad, a propuestas diferentes a lo que acostumbran.
La Crack rompe con esto al tener, en un mismo predio, editores de cómics argentinos y de las grandes marcas yankees.
En la Crack Bang Boom conviven los trabajos de Hotel de las Ideas y OVNI Press, Batman y Pandemonia, de modo tal que el público “mainstream” que probablemente sólo conozca o haya leído las obras de Marvel y DC, entre en contacto con lo que Argentina tiene para ofrecer en materia de cómics y viceversa. Desde ya que esto no significa que el público de Batman automáticamente comience a comprar historietas argentinas, pero si nunca le damos la oportunidad, si no le mostramos lo que nuestro país tiene para ofrecer, eso jamás va a pasar. Y, ciertamente, el cómic argentino no siempre se consigue en tu comiquería más cercana.
Gracias al programa Cultura Circular del British Council por hacer posible la visita de David Lloyd a la Argentina.
Con Producción de Espacio Moebius.
¡Nos vemos en CRACK BANG BOOM 14!
Del 14 al 17 de Agosto
Rosario, Argentina. @arBritish @EspacioMoebius pic.twitter.com/GmMsPHWsHk— Crack Bang Boom (@crackbangboom) July 25, 2025
Por eso la Crack es tan especial, porque nos permite acercarnos al trabajo de nuestros compatriotas no de una manera snob y elitista, con un evento para conocedores que desprecian las obras extranjeras, sino en un sentido comunitario donde todos podemos convivir, donde nadie es más que nadie y lo que importan son los cómics como medio y no su país de origen.

Recorriendo los stands de la Crack Bang Boom pude conocer no sólo el trabajo de los historietistas argentinos, sino a las personas detrás de él, charlar con ellos sobre lo que hacen, como lo hacen, porque lo hacen y, desde ya, pispear algunos cómics.
Pero no sólo eso, en esta convivencia de lo comercial con lo independiente, la Crack abre un espacio gratuito, al que el público puede acceder sin pagar la entrada, donde los artistas locales pueden exponer y vender lo que hacen. Es una vitrina gigante para que los emprendimientos puedan dar a conocer su arte sin pagar por un stand en un evento.

Por mi parte, yo soy el estereotipo de persona que sólo lee y conoce cómics de DC (principalmente Batman), pero en el fondo soy una persona que le gustan las buenas historias, en cualquier formato. Por eso, si me vendes una buena historia te la compro. Eso me pasó en la Crack. Compré mi primer cómic argentino, algo que no tenía planeado, que no me interesaba particularmente, simplemente sucedió porque lo vi y me llamó la atención. Eso jamás hubiera pasado en la Cómic Con porque básicamente no están ahí. Y vi varios que me llamaron la atención para el próximo año.
Empezas así a familiarizarte con los nombres, las editoriales y con las historias que están contando los artistas de tu país, para descubrir que no tienen nada que envidiarle a otras. Así como nuestra gente trabaja para las grandes producciones de afuera, ya sea en cómics, cine o videojuegos, porque valoran su talento, nosotros tenemos que hacerlo también y para eso tenemos que conocerlos. La Crack nos da esa oportunidad. No la desperdiciemos.