Mar 2 de junio 2026

Bus Bound, un simulador de mejorarle la vida al pueblo

Bus Bound

Bus Bound, un simulador de mejorarle la vida al pueblo

Buenos Aires supo ser “La ciudad que no duerme” por su generosa oferta cultural las 24 horas del día. Librerías, cafés, boliches, recitales, teatros, toda una industria sostenida por una infraestructura indispensable: el transporte público, con el colectivo como elemento fundamental. Menos eficiente que los trenes, menos práctico que los subtes, pero con un alcance mucho mayor. Ningún rincón de la ciudad de Buenos Aires (ni su área metropolitana) está demasiado lejos de una parada de este invento nacional.

En Bus Bound, el último juego de Stillalive Studios (empresa con larga trayectoria en simuladores de buses) podemos transformar la ciudad ficticia de Emberville a través del transporte público. Si, en primera instancia es un simulador de vehículos.

El 90% de tu tiempo en Bus Bound lo vas a pasar juntando gente en tu vehículo y llevándola a destino en una ruta prefijada. Pero entre cada turno, vas a ir rediseñando líneas y subiendo de nivel los distintos nodos. En la medida que conectemos las distintas paradas de la ciudad, esta irá evolucionando y creciendo: nuevas paradas, carriles exclusivos, terminales de intercambio. 

Soy la clase de persona que cree que todo el mundo debería tener al menos un juego que es su lugar feliz. Algo no demasiado complicado, que dé felicidad y descanso. No hace falta que sea un cozy game, para muchos puede ser Football Manager, Cities: Skylines o Euro Truck Simulator.

Y especialmente para los fans de este último, Bus Bound puede ser una buena alternativa. Los controles son intuitivos y sencillos. No lo probé con un volante, pero con un gamepad común es extremadamente cómodo. La física es bastante permisiva, todavía no volqué pese a ser bastante temeraria al volante (a diferencia de Euro Truck Simulator, que me enseñó que las bajadas de autopista belgas no son para tomar a 90 km/h, al menos si venís con un acoplado pesado).

Captura de Bus Bound

Dicho esto, si preferís un desafío mayor, Bus Bound también lo ofrece. A medida que vas avanzando en el juego podés desbloquear modificadores que te permiten aumentar la dificultad. Más riesgo, más recompensa. La “dificultad a la carta” debería ser un principio a adoptar por más títulos.

¿Algo que no debería serlo? La IA de los otros conductores, que están más que dispuestos a embestirte si no terminaste de cruzar una avenida que, inexplicablemente, no tiene semáforo. Definitivamente algo a mejorar en algún parche futuro.

La Ciudad

Por supuesto, un simulador de vehículos sólo puede ser tan bueno como su escenario. En Bus Bound nos encontramos con Emberville, una ciudad ficticia de Estados Unidos que es sospechosamente parecida a Nashville, Tennessee. No está mal, definitivamente es una urbe atractiva a nivel visual, y nos permite crear rutas interesantes.

Captura de Bus Bound

Dicho esto, es aséptica. Toda ciudad real está atravesada por una historia, por conflictos sociales, por las vidas de quienes ahí habitan. Pocas ciudades ficticias simuladas logran sentirse así. Tal vez las de los distintos GTA o Novigrado de The Witcher 3, pero no mucho más que eso. Ojo, entiendo que esto no es algo GRAVE, pero en algún momento me empezó a chocar la poca consonancia mientras jugaba.

Al arrancar tendremos acceso a una zona relativamente pequeña de Emberville. En la medida que completemos viajes, haciendo subir de nivel las paradas de nuestros recorridos, más barrios se irán desbloqueando. Es una manera interesante de que la experiencia no se vuelva repetitiva tan pronto. Una vez que desbloqueamos y nivelamos todos los puntos de interés de un barrio, este también sube de nivel y cambia su fisonomía: aparecen nuevas paradas, nuevas calles, los edificios cambian la cara y obtenemos carriles exclusivos para transporte de pasajeros. Es casi como si los desarrolladores europeos de Bus Bound estuvieran diciendo: “Yanquis, el mundo sería mucho mejor si le dieran más espacio al transporte público que al auto particular”.

Captura de Bus Bound

A nivel gameplay, el sistema de leveleo y evolución de la ciudad reemplaza el juego de management que hay en otros simuladores comparables. No vas a tener que comprar y administrar una flota de vehículos y choferes, sólo ir creando rutas y recorriéndolas de la forma que más te sirva para ampliar o mejorar tu ciudad. Es la clave de la longevidad de Bus Bound: si, manejar un colectivo es divertido, pero salvo que seas una persona muy especial, no vas a hacerlo durante horas.

¿Y los vehículos? Hay una amplia variedad (diesel, eléctricos, a hidrógeno, a GNC, tradicionales, compactos y con fuelle), pero si bien tienen licencia de sus fabricantes, no son marcas que por estos lados nos vayan a resultar conocidas. Si no me avisaban, hubiera imaginado que eran todos modelos inventados. Tampoco es algo que me cambie la existencia. Lo que sí me parece divertido es el modo de edición de los colores de la flota. Con un poco de imaginación se pueden recrear muchas históricas líneas porteñas. Aunque después jamás las veo porque no suelo usar la vista en tercera persona para manejar.

Los fierros

Voy a confesar algo, casi no reseño este título (pese a que mi experiencia en el género incluye escribir una guía para principiantes en Euro Truck Simulator y un ensayo bastante extenso sobre el atractivo de los “juegos de trabajar) porque no sabía si lo iba a poder correr.

Captura de Bus Bound

Mi PC principal en los últimos tiempos es una ASUS ROG Ally, una portátil apenas algo más potente que una Steam Deck. En las especificaciones mínimas de Steam de Bus Bound pide 16 GB de RAM de sistema, y la Ally tiene 16 GB compartidos entre sistema y video. Sin embargo, con un poco de cariño logré hacer que corra a un framerate más que aceptable (entre 40 y 60 FPS, según la iluminación y las condiciones atmosféricas). Eso sí, a 720p y usando la pantalla incorporada.

Se entiende que parte del atractivo de un simulador es ver paisajes con buen grado de detalle. Dicho esto, también es importante recordar que ESTAMOS EN MEDIO DE UNA ESCASEZ DE RAM, y los devs tendrían que tener esto en cuenta a la hora de targetear specs. Entiendo que Bus Bound seguramente inició su desarrollo hace tiempo, pero hay juegos comparables que corren en especificaciones mucho menores. Pensemos que es un juego de manejar colectivos y exige más hardware que Cyberpunk 2077.

¿Y se justifica este uso de hardware? La verdad, feo no es, pero… es una ciudad. No vas a ver nada que no hayas visto antes en mil videojuegos ambientados en ciudades contemporáneas. Es más, la ciudad es linda (y mejora cuando la leveleas)… pero al trabajar dentro de un registro realista, no dice tanto. Ni siquiera tiene el appeal de la arquitectura histórica de las ciudades recreadas por Euro Truck Simulator. Digamos que gráficamente es correcto pero nada más.

Captura de Bus Bound

Por otra parte, también se encuentran sin buscar demasiado unos cuantos glitches gráficos. Autos que se esfuman en el aire, peatones semienterrados en la vereda (o flotando unos metros encima del suelo), algunas animaciones robóticas… nada que impida el disfrute, pero es algo que se ve.

Conclusión

Bus Bound no es un mal juego. Le dediqué casi 10 horas para hacer esta reseña y probablemente lo siga jugando. Pero hoy en día no basta con ser “no malo”, alternativas sobran, incluso en un nicho tan específico como “simuladores de vehículos pesados”. Para mi Euro Truck Simulator 2 sigue al tope de ese ranking, y tiene anunciado a futuro un DLC incorporando ómnibus de pasajeros (interurbanos, es cierto que no es lo mismo que el transporte de corta distancia, pero asumo que se acerca bastante). 

Dicho esto: si estás buscando algo para SALIR de la saga Truck Simulator y cambiar un poco de aire, o si de verdad te cambia la vida el entorno urbano, Bus Bound no está mal. Es una experiencia disfrutable, bien ludificada y muy accesible. Y está disponible en Steam, Xbox Series X/S y Playstation 5 desde el 30 de abril

Picture of Sole Zeta

Sole Zeta

Guionista, escritora, estudiante de Diseño de Videojuegos. Susana Giménez alguna vez me llamó "Un ejemplo para la juventud". También soy trans. Amo el control mutante de N64, tal vez más de lo que debería.
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Sole Zeta

Guionista, escritora, estudiante de Diseño de Videojuegos. Susana Giménez alguna vez me llamó "Un ejemplo para la juventud". También soy trans. Amo el control mutante de N64, tal vez más de lo que debería.

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