Mar 2 de junio 2026

Herdling, un videojuego sobre cuidar y acompañar

Los creadores de FAR: Lone Sails y FAR: Changing Tides sorprenden con una obra cargada de sensibilidad y metáfora.

Herdling, un videojuego sobre cuidar y acompañar

Okomotive, el estudio suizo que nos dio FAR: Lone Sails y FAR: Changing Tides, regresa de la mano del publisher de Firewatch con Herdling (Pastoreo). Una propuesta tranquila y cálida, de unas tres o cuatro horas de duración, disponible en PC y consolas.

Herdling es uno de esos juegos donde la narrativa se sostiene en las acciones y en la simplicidad. No necesita palabras, sino la garantía de la observación. Podríamos decir que se trata de una aventura donde encarnamos a un niño o niña que despierta en un mundo distópico, sin humanos alrededor y con la sensación de que todo fue abandonado.

A medida que avanzamos, sin un rumbo claro al inicio, aparecen unos seres peludos llamados Calicornios y el objetivo se vuelve evidente: ayudar a nuestro protagonista a guiar (a pastorear) a esa manada hacia un lugar seguro. El viaje nos enfrenta a distintos escenarios en los que resolveremos puzzles ambientales o situaciones de sigilo.

La dificultad radica en que la manada crece poco a poco, con criaturas de diferentes tamaños y personalidades. Eso nos obliga a ser cada vez más precisos para que ningún Calicornio corra peligro. Aquí surge un obstáculo adicional: los controles en teclado entorpecen bastante la experiencia de pastoreo. Tal vez la intención de los desarrolladores haya sido justamente esa, que una tarea aparentemente simple se vuelva más compleja. Pero en la práctica la recomendación es clara: jugar con mando ofrece una experiencia mucho más fluida.

Herdling

En ese recorrido se despliegan paisajes emotivos, acompañados de una sensación de libertad lejos de la hostilidad de los entornos humanos. Correr por el campo con nuestros Calicornios genera un clima tierno, reforzado por la música que acompaña cada paso del viaje.

El vínculo con la manada se construye rápido y con detalles mínimos pero efectivos. Darles de comer, acariciarlos o incluso ponerles nombres no aportan nada funcional a la mecánica, pero sí refuerzan esa idea de cuidado, cariño y contención familiar. Lo íntimo del gesto es lo que da fuerza a la narrativa.

En lo personal, hay un detalle que me marcó desde el principio. Herdling arranca con una imagen muy clara: nuestro protagonista, de corta edad, durmiendo en un colchón bajo un puente, solo. Una imagen que lamentablemente también vemos en la vida real y que, de la misma manera que se omite en la cotidianidad, puede pasarnos inadvertida en el juego. Pero está ahí, y pesa.

Herdling

El rol de un pastor es cuidar y guiar, como lo hacen los padres con sus hijos. ¿Qué pasa cuando esa guía falta en un contexto hostil?

Herdling abre esa pregunta desde lo visual, sin necesidad de explicitar nada: un niño despertando bajo un puente, con el sonido insistente de una bocina trabada en lo que parece un accidente de tránsito cercano. Un caos que, curiosamente, se desvanece cuando abre los ojos.

La ciudad gris se transforma en un mundo imaginario, abandonado. Nuestro pastor está solo y perdido. ¿Realmente despierta? ¿O cae en un sueño eterno en el que debemos guiarlo a un lugar mejor? Quizás ese viaje junto a los Calicornios sea, en realidad, el camino hacia su propio descanso y seguridad.

Herdling

Lo más sorprendente es lo rápido que se genera un lazo emocional con la manada. Cada Calicornio tiene rasgos únicos: el grande y torpe que se queda atrás, el herido que requiere más atención, el curioso que se adelanta y se mete en problemas. Todos ellos nos obligan a involucrarnos de manera casi paternal, y cuando alguno muere, la pérdida duele más de lo que uno espera en un videojuego.

El sistema de control contribuye a esa sensación de responsabilidad. Desde la retaguardia damos órdenes para avanzar, frenar o incluso lanzarnos en estampida según la situación, lo que transmite muy bien la dinámica de guiar un rebaño. Esto se combina con puzzles de entorno (empujar rocas, cruzar puentes frágiles, esquivar trampas) que, sin ser demasiado complejos, añaden variedad y tensión. Las secciones en las que hay que reducir el paso para que nadie se lastime son particularmente intensas.

Herdling

Claro que no todo es perfecto. Los controles, si bien en general funcionan bien, se sienten imprecisos en momentos de sigilo, sobre todo al esquivar depredadores, lo que puede ser frustrante. El rendimiento técnico tampoco está del todo pulido: caídas de frames y fallos gráficos menores, en especial en el pelaje de los Calicornios, rompen un poco la inmersión.

Aun así, Herdling consigue lo que se propone: un relato breve, cargado de sensibilidad, que mezcla la frontera entre la realidad y la fantasía. Un juego sobre cuidar, acompañar y llevar a buen puerto a quienes dependen de nosotros, mientras también intentamos encontrar nuestro propio refugio.

Herdling está disponible en PC y consolas desde el 21 de agosto.

Picture of Irene Molina

Irene Molina

Productora de videojuegos. Para Ire la vida gira en torno a la diversión: juega videojuegos, trabaja con videojuegos y también escribe sobre jueguitos. Es fanática de interpretar personajes y explorar mundos en rolplay. Fundamentalista de las pelis de terror y delantera en el fulbito con amichis.
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Irene Molina

Productora de videojuegos. Para Ire la vida gira en torno a la diversión: juega videojuegos, trabaja con videojuegos y también escribe sobre jueguitos. Es fanática de interpretar personajes y explorar mundos en rolplay. Fundamentalista de las pelis de terror y delantera en el fulbito con amichis.

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