La historia detrás del circo Vlad tiene muchas aristas, una mejor que otra. Y en esta review te cuento porque no podés dejar de jugar los dos títulos de la saga que me tienen obsesionada.
En el 2023 se estrenó Vlad Circus: Into The Madness, que nos contó sobre la escalofriante historia de un circo de fenómenos de los años 20 que acabó reducido a cenizas, y sobre la grotesca misión de ponerlo en marcha de nuevo desde la perspectiva de Oliver Mills, uno de los payasos del circo que intenta sobrevivir a la locura que ese infierno le dejó.
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— Durgan A. Nallar ? (@Durgan) September 19, 2025
Pero también tenemos el libro que cité al comienzo, escrito por Durgan Nallar, en el que se nos narra cómo estos personajes memorables se conocen y los sucesos hasta el día de la tragedia.
Y por si no tuviéramos poco de esta fantasía oscura y de terror psicológico, el estudio argentino Indiesruption y el publisher Blowfish Studios, vuelven con una segunda entrega de la saga Vlad Circus, subtitulada como Curse of Asmodeus.

A diferencia de Vlad Circus: Into The Madness, este capítulo de la historia nos mete de lleno en una clásica aventura gráfica. Esta vez en la piel de Josef Petrescu, el acusado de la tragedia del Circo Vlad. De una manera muy orgánica, el juego nos hace viajar entre dos líneas temporales: el pasado, en un oscuro y tenebroso asilo mental y religioso, y el presente, un repaso sobre el recorrido de Josef antes de la tragedia del circo. Por lo que podemos hablar de un videojuego que funciona como precuela y secuela a la vez.
Los puzzles no presentan mayor dificultad, y todo el diseño de interfaz es sumamente simple y fácil de llevar. Lo cual agradezco bastante, porque llenarme de cosas en este tipo de géneros me suele frustrar bastante.

También hay decisiones acertadas que resaltan la experiencia y la inmersión dentro del suspenso, como la mecánica de prender fósforos en determinados rincones oscuros, sin saber que nos vamos encontrar en esa profunda oscuridad visual y narrativa.
Por eso en Vlad Circus: Curse of Asmodeus no nos va a importar tanto la simpleza de las mecánicas o de los puzles. De verdad. Lo que nos conduce hacia el final es el cuidado en la narración, sus personajes entrañables y la sinergia sublime entre el arte y el diseño sonoro, capaces de atrapar incluso a la jugadora más dispersa. Como yo.

Para construir una buena atmósfera se necesitan muchas piezas en su lugar, sobre todo en un género como el terror. Y uno de los apartados que más brilla en esa búsqueda es la ambientación sonora: desde el eco de un goteo y la presencia repulsiva de moscas y ratas en un entorno turbio, hasta un desenlace cargado de simbolismo que se funde con un Ave María de fondo en un cierre tan inesperado como digno.
La duración del juego ronda entre 3 y 4 horas. Un aspecto que no me preocupa cuando, al final, la experiencia me deja tan satisfecha. El relato se sostiene por sí mismo durante todo ese tiempo, como un buen libro que te mantiene en vilo hasta la última página sin que importe cuánto tardarás en descubrir el desenlace.

En ambos títulos, los personajes están atravesados por vicios, dilemas familiares y la religión como eje central. Frente a esa oscuridad y angustia, emergen los demonios de la locura, revelando secretos que nos sumergen en un delirio intenso y cargado de significado. Todo nos impulsa a explorar cada punto de vista, a continuar la trama desde todas las perspectivas posibles, ya sea jugando ambos títulos o leyendo el libro, y perdernos en este hermoso delirio.
Vlad Circus: Curse of Asmodeus está disponible en PC y consolas desde el pasado 25 de agosto.