En los últimos años, los lanzamientos de FPS han sido una ruleta rusa: o pueden salir muy bien, como sucedió con ARC Raiders, o convertirse en una catástrofe como Concord o Highguard. ¿Falta de análisis del mercado? ¿Hate desmedido? ¿Diseños genéricos? ¿Falta de feedback? ¿Saturación del mercado? El análisis de este fenómeno es enorme y no puede resolverse desde un solo punto de vista.
En este contexto, el lanzamiento de un extraction shooter como Marathon parecía destinado a la polémica y a poner el foco sobre Bungie. Cualquiera que haya seguido la industria en los últimos años puede entenderlo. El juego llega después de una fuerte crisis interna en el estudio, con varios proyectos cancelados, y además suma una apuesta por un diseño artístico radical que generó controversia. No por su estilo en sí, sino por una denuncia de plagio por parte de la artista detrás de esta estética, quien no había sido reconocida. La situación terminó resolviéndose fuera de los tribunales (NdE: Guiño, guiño).
Más allá de todo esto, el estreno del nuevo extraction shooter se ubica, al momento de este análisis, dentro de parámetros aceptables. Según parece, el 70% de sus ventas están en Steam, donde alcanzó las 800 mil copias y un promedio de horas jugadas de 27,8. Por lo que, según analistas, no es un éxito que rompa récords, pero tampoco un fracaso en lo absoluto.
Un lore bastante complejo
El nombre Marathon no es nuevo en la industria. Se trata de una de las primeras IPs de Bungie, lanzada en 1994 para Mac, con dos secuelas en los años siguientes. Por lo que esta nueva entrega busca recuperar ese universo y adaptarlo a los tiempos actuales, pero cambiando el género: pasa de ser un FPS clásico a un extraction shooter online.
La saga original comienza en el año 2794 a bordo de la U.E.S.C. Marathon. Lo que arranca como una misión de respuesta a una señal de socorro se transforma en una guerra de supervivencia contra una raza esclavista. Sin embargo, el verdadero núcleo está en el conflicto entre las tres IA de la nave: Leela, Tycho y Durandal, cuando esta última alcanza un estado de autoconciencia descontrolada y comienza a manipular a la humanidad para cumplir sus propios planes.

La segunda entrega transcurre 17 años después, con Durandal trasladando el conflicto a otro planeta, mientras que Marathon Infinity lleva la historia a un plano más metafísico, con múltiples líneas temporales. Todo esto atravesado por disputas entre megacorporaciones por el control de recursos, consolidando su identidad dentro de la ciencia ficción distópica.
¿Dónde se ubica el nuevo Marathon?
Esta entrega ocurre años después de la invasión a la nave UESC Marathon, cuando una señal vuelve a aparecer en el Sistema Solar, lo que desata una carrera entre megacorporaciones por recuperar información y materiales, operando a espaldas de la UESC. Para evitar responsabilidades legales, contratan mercenarios conocidos como “runners”, capaces de transferir su conciencia a cuerpos biosintéticos para infiltrarse una y otra vez.
Por lo que, como runners, nos convertimos en agentes al servicio del mejor postor, usando cuerpos desechables en un entorno hostil. Y como todo extraction shooter, somos el objetivo de absolutamente todo lo que nos rodea: fuerzas de la UESC, otros runners que buscan quedarse con nuestro loot, e incluso la fauna y flora del entorno.

Al comenzar, tenemos acceso a seis armazones con habilidades únicas (y más en futuras temporadas). Cada uno propone un estilo de juego distinto: desde el de Destrucción con lanzamisiles y escudo, hasta el de Asesinato con camuflaje, o el de Triaje enfocado en curación. También está Rook, pensado para partidas rápidas en solitario o para recuperarse tras perder recursos.
A diferencia de ARC Raiders, donde existe cierto margen de interacción con otras facciones, Marathon es un nido de traidores. El sistema incentiva a desconfiar de todo y de todos, y las partidas son relativamente breves (20 a 25 minutos), con una tensión que crece constantemente hasta desembocar en tiroteos caóticos.
La recomendación es clara: jugar en equipo (hasta 3 jugadores). En solitario, la experiencia puede volverse cuesta arriba. La muerte es rápida, pero también la recuperación. Morir es parte del loop.
Aun así, Marathon ofrece una progresión generosa que amortigua la frustración y empuja a seguir jugando. Es de esos títulos que te atrapan con el clásico “una más” y, cuando te das cuenta, ya es de madrugada.
En cuanto a la jugabilidad, Bungie cumple con creces. El manejo de armas es excelente, con controles precisos, buena respuesta y movilidad fluida, lo que genera una experiencia de combate muy satisfactoria. Y el apartado artístico también sorprende. Podría definirse como una mezcla entre System Shock, Mirror’s Edge y Cyberpunk 2077. Es un estilo único, con mucha personalidad, que no solo funciona a nivel visual, sino que también construye el tono del mundo: colorido, pero a la vez frío y estéril.
El punto más débil hoy está en la gestión y legibilidad de los menús. Son toscos, poco intuitivos y requieren aprendizaje por repetición. Memorizar íconos y entender el sistema lleva tiempo, especialmente para quienes se acercan por primera vez al género. Además, hay una gran cantidad de menús y submenús fuera de las partidas que podrían simplificarse. Algunos resultan redundantes y ralentizan la experiencia general.

En conclusión
Marathon es un juego que no pasa desapercibido, tanto por su estética como por su interpretación del género. Es una apuesta fuerte de Bungie dentro de un mercado saturado, pero tiene con qué hacerse un lugar.
Todavía necesita pulir algunos aspectos, pero tiene el potencial de convertirse en un referente, no necesariamente el más grande, pero sí uno con identidad propia. Todo dependerá de cómo Bungie y Sony acompañen su evolución.
Marathon está disponible en PS5 y PC a través de Steam desde el 5 de marzo.