Uno de los grandes íconos del cine de terror son los zombies. Criaturas tan populares que terminaron ganándose su propio subgénero cinematográfico, y que a lo largo de las décadas fueron mutando en velocidad, agresividad y estilo. Y como era de esperarse, los videojuegos no se quedaron atrás. De hecho, si tuviéramos que elegir al monstruo más versátil del medio, ese sería el come cerebros.
Desde Resident Evil hasta Dead Rising, pasando por Left 4 Dead, Plantas vs Zombies, Project Zomboid y The Walking Dead de Telltale Games, los zombies supieron meterse en todos los géneros posibles. Pero con el tiempo, la saturación hizo lo suyo. Hace una década que no vemos una propuesta realmente fresca. Hasta ahora.
El estudio neozelandés PikPok vuelve a la carga con Into the Dead: Our Darkest Days, un spin-off con otra mirada. Un juego que, sin revolucionar el género, se mete en un nicho poco explorado: la gestión de bases en un contexto de apocalipsis zombie.
Aunque su nombre puede sonar a primera entrega, Our Darkest Days es en realidad el tercer juego de la saga Into the Dead. A diferencia de los anteriores, pensados para móviles y dentro del género runner, esta nueva entrega abandona todo lo que conocíamos y se lanza de lleno a la PC y con un enfoque completamente distinto.
No hay vínculos narrativos con los títulos anteriores, ni tampoco mecánicas heredadas. Este nuevo Into the Dead es un juego independiente, más cercano a This War of Mine por su estructura y perspectiva, aunque sin su carga filosófica ni emocional. Acá no hay grandes dilemas ni traiciones inesperadas. Las decisiones se reducen a un “sí” o “no”. En ese sentido, está más emparentado con State of Decay, pero con una cámara 2.5D y una estética sucia, realista y muy marcada por los años 80.

La premisa es simple: un brote zombie arrasa una ciudad texana en los años 80. El gobierno desaparece del mapa, y vos tenés que arreglártelas para sobrevivir y escapar. Para eso, necesitás gestionar una base, conseguir recursos, asignar tareas y cuidar tanto la salud física como mental de tu grupo. El juego alterna entre dos fases muy marcadas: gestión y exploración.
En la fase de gestión, el objetivo en Our Darkest Days es administrar lo mejor posible el refugio y a sus habitantes. Al comenzar, elegís entre cinco parejas iniciales, cada una con tres atributos pasivos (dos ventajas y una desventaja). Por ejemplo, uno puede ser inútil peleando pero excelente cocinando o fabricando objetos. Por lo que el truco estará en armar un equipo equilibrado y aprovechar el tiempo al máximo, ya que cada actividad (reparar, descansar, fabricar) consume parte del día.

La parte más interesante del juego es la exploración. Entrar a una ubicación no es algo lineal. Una estación de servicio, por ejemplo, puede ser más accesible desde el techo que desde la puerta principal. Y lo mismo aplica al combate: encarar de frente es firmar tu sentencia de muerte.
El sigilo no es opcional, es clave. Los enemigos reaccionan a los ruidos, incluso si están en otra habitación, y un ataque grupal puede arruinar toda una partida. Lo mejor es eliminarlos por la espalda o usar señuelos para distraerlos. Además, los niveles grandes, como una estación de bomberos, requieren varias visitas para limpiarlos por completo. No hay respawn de enemigos, pero tampoco tenés todo lo necesario para despejarlos de una. Así que agarrá lo que puedas… y volvé mañana.
Más allá de alimentarlos, también tenés que cuidar la salud mental de tus personajes. Perder a un compañero, no salir a explorar o caer en la rutina puede quebrar emocionalmente a los supervivientes. Para evitarlo, podés construir espacios de socialización, permitirles tomar alcohol o directamente llevarlos a una salida. Si los ignorás, pueden deprimirse, abandonar el refugio o incluso suicidarse.

Vale aclarar que la esta versión de Into the Dead: Our Darkest Days está en Early Access, así que varios de sus sistemas van a ir evolucionando con el tiempo. El primer parche, lanzado el 17 de abril, mejoró la durabilidad de las armas y corrigió algunos bugs. También se publicó una hoja de ruta con contenido prometedor para los próximos 18 meses: nuevas armas, facciones, comerciantes y más.
Aunque un aspecto que todavía se siente desaprovechado es la falta de variación entre la exploración de día y de noche. Por ahora, solo cambia la iluminación. Nada más. Y no hay anuncios de mejoras en ese sentido.
En resumen
El nuevo videojuego de PikPok tiene todo para destacarse en un género tan saturado como el de los zombies. Su enfoque en la gestión, el sigilo y la dificultad lo vuelven único. Acá no gana quien mata más, sino quien piensa mejor. Y con varias rutas de escape y finales posibles, ofrece una experiencia rejugable de al menos 10 a 15 horas.

Si te gustan los desafíos intensos, la tensión constante y no te molesta morir varias veces hasta aprender, Into the Dead: Our Darkest Days puede convertirse en tu nueva obsesión.
Ya está disponible en Early Access vía Steam.